jueves, marzo 15, 2007

Un Pujanza 2001 para animar a Osasuna


Y la profecía se cumplió.
Osasuna venció en el total de la eliminatoria al Glasgow Rangers escocés por 2 a 1, que son los números del Pujanza 2001 que fui disfrutando durante el transcurso del partido y que ya avisé que pensaba tomarme, si no se torcían las cosas. Y no se torcieron.
Es la primera vez que los de Cuco Ziganda se clasifican para unos cuartos de final de la UEFA y esto merece una gran celebración.
Con pujanza, con tesón y con paciencia los navarros tienen ya a su equipo encaminados a la final que precisamente se celebrará en Glasgow, en el estadio Hampden Park.
Descorché la botella con el pitido inicial y le deje ir cogiendo temperatura mientras más empujaba Osasuna.
Me serví la primera copa cuando Juanlu cruzaba un disparo, con peligro.
La presión del equipo tenía la intensidad del color del Pujanza. Un cereza intenso de menisco rubí, brillante, muy bonito, con ribete granate y algún teja, aunque conservando, ¡increíble!, tonos azulados. Las lagrimas densas, y en cantidad, predecían el aluvión de ocasiones rojillas en la portería defendida por McGregor.
El partido solo tenía un color. Precioso adelanto a lo que vino después.
Comenzó la segunda parte y el árbitro- albitro que diría un conocido comentarista pamplonés- no percibió, o no quiso, una mano clara dentro del área. Penalti y expulsión. “Rafa, no me jodas. Venga, joder Rafa”
Lo que si pude comprobar fue la potencia aromática de este 2001. Fruta roja y negra con una lograda madurez. Frambuesas, grosellas y aromas florales despertaban mi pituitaria cuando el camerunés Webó desató la locura en la grada. La madera perfectamente integrada se percibía de manera sutil, acompañada de notas balsámicas y minerales. Betún, mina de lápiz, algo de cedro, recuerdos a cueros de calidad, mentol y hasta chocolate. Frescura y dulzor para aguantar los nervios de la incertidumbre.
El resto del partido se hizo eterno, largo, como la persistencia en boca del Pujanza. Fruta madura, como la defensa escocesa, una acidez de libro, algún recuerdo de la barrica y unos taninos redondos pero todavía vivos permitían sobrellevar los últimos instantes con un autentico control osasunista que seguía sin bajar la guardia.
Elegancia en la copa, como los pases de Puñal y las galopadas finales de David López. Seguridad en una añada inolvidable, como la de Ricardo bajo los palos o la defensa comandada por Cruchaga y Josetxo.
Paso muy agradable en boca, con cuerpo, con carácter pero noble. Magnífico.
Al final del partido, ya se puede, de nuevo, soñar aunque tenga, seguro, una eliminatoria complicada. Pero para Osasuna o para este 2001 no hay rival grande. Si se trabaja bien, se mantienen los pies en el suelo y se cree en el proyecto seguro que ambos llegan muy lejos.
Para el próximo partido fuera de casa ya me he reservado un 2003 o mejor un 2004. Y ¿se cumplirá de nuevo?

5 comentarios:

Calamar dijo...

Genial, La Guarda!

Para el próximo partido píllate un MC 2006, y para el otro, quizás ya habrá algún 2007 chileno...

Saludos,

La Guarda de Navarra dijo...

Te haré caso. Todo sea por llegar a la final y ganarla.
Saludicos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Me he divertido mucho leyendo este correr paralelo entre el fútbol y el vino: innovador y divertido, sí señor. Por no hablar ya del vino,que parece ser de lo más interesante, la verdad. Tengo pendienter esa cata y ya me está empezando a correr prisa, tanta como la que parece tener Osasuna para llegar a la final!!!
Saludos!
Joan

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La Guarda de Navarra dijo...

Si Joan, a veces un gran momento puede ser la suma de varias circunstancias y como tal hay que aprovecharlo.
Buen vino + buenos amigos o
buen vino + incomparable escenario o buen vino + gran espectaculo.
Hay muchas combinaciones, pero si en la base esta el vino el disfrute se multiplica.
Saludicos.