¡Eso no tiene precio!

Un Sudoku para sudar tinta o taninos.
El Glorioso San Fermín aprieta la economía de los navarros, pero no la ahoga.
Globo, inflado con gas, para los niños: 5€.
Se desinfla en menos de un día si le caes bien al que te lo vende. Si no en dos horas, despídete. Si te descuidas se va volando hacia el cielo a la vez que suena el llanto y caen unas lágrimas gordas como granos de uva. Por ese precio hay vinos en el mercado para disfrutarlos, con medida, durante dos días por lo menos.
Careta de Caravinagre, famoso cabezudo pamplonés: 8€.
¿Quién no encontraría un delicioso blanco español por menos?
En la barra de una cafetería de adjetivo calificativo que me guardo.
Caña, en vaso de plástico: 2.80€.
Lo mismo que una buena botella de vino joven de Rioja Alavesa. Y luego dicen que el vino esta caro. No te funde.
Café cortado: 1.30€.
- Coño, pero si anteayer me cobraste 1€.
- Perdone, no sabía que usted era cliente habitual.
- ¡Que alivio, aun hay clases!
- A los forasteros les cobramos más, ya sabe…
- Ya veo, un 30% más. Para que no vengan y luego te quejes, so mamón.
Pero lo que me ha pasado hoy, eso no tiene precio. Como el anuncio de Mastercard.
El vino de Navarra no ocupa el lugar que merece gracias, entre otras cosas, a la política de precios de muchas de sus bodegas. El vino tiene un precio, aquí y en Sebastopol.
¿Cómo es posible que una bodega de prestigio, conocida por su precioso diseño y arquitectura, sea capaz de bajarse los pantalones por un puñado de botellas?
No es normal que el reserva lo cobren habitualmente a 8€ y hoy se lo quieran quitar a 2€.
Algo pasa, o el vino no vale esos 8€, (solo los cuesta), o están dando gato por liebre.
¿Por qué a unos cobran 8€ y a otros 2€?
Dicen que estrategia comercial, yo le llamo suicidio o muerte inminente.
En esta semana festiva ya se han dado casos en bares de la Plaza del Castillo de bodegas que regalan todo el vino que se consume y así evitar posicionarse a la competencia. Está bien. Pero, ¿y cuando pasen las fiestas? Pues se espera que venga otra, y otra, y uno se puede pegar todo el año vendiendo el vino por la cara. ¡Que bonito!
Puedo entender una promoción puntual, para todo el mundo o para lo buenos clientes, pero una operación de este tipo es de competencia desleal.
Luego nos contarán milongas de la calidad, el terroir, la latitud, los biodinámicos, la producción, la poda en verde, las barricas de puturru de fuá, etc., etc.
¡Borriquito como tú, tururú!







