viernes, marzo 16, 2007

Bar Vinoteca Don Morapio en Burlada



Gracias a Luís he conocido en Burlada un espacio amable y preocupado por el vino, el Bar Vinoteca Don Morapio, calle Faustino Garralda 1. Lo regenta Juantxo, junto a su esposa, y se le nota muy comprometido con la clientela, con los gustos que ha de satisfacer y con la filosofía o forma de entender su profesión.
El local se divide en dos plantas, aunque me dicen que con el buen tiempo prolonga su capacidad al exterior donde la gente abarrota las mesas que conforman la protegida terraza. En la planta baja, según entras, están la barra y las estanterías donde se exponen los vinos que ofrece la vinoteca. Hay alguna mesa donde poder charlar con los amigos y degustar los pintxos, fritos, raciones y bocadillos que salen directamente de la cocina. Arriba, subiendo las escaleras que hay al fondo, se encuentra un espacio más discreto y tranquilo donde aparte de dar buena cuenta de los platos del cocinero se habla y se organizan reuniones en torno al vino.
Es habitual que la bodega que se preste pueda presentar sus productos ante veinte o veinticinco personas aficionadas. Es más corriente que un grupo de amigos decidan catar o probar una serie de botellas conseguidas para la ocasión. Y de vez en cuando sirve para introducir a los vecinos o clientes, jóvenes y menos jóvenes, en el fantástico y maravilloso mundo de la uva y el vino.
Que alguien tome iniciativas de esta índole merece todo mi respeto y mi admiración mas profunda y si además lo sabe orientar, sin perder de vista el negocio, el respeto casi se vuelve cariño.
Juantxo, bien asesorado, selecciona y prueba con mucho rigor cada botella que va a incorporar a su carta. No se apunta a modas ni intenta atenerse exclusivamente al precio, lo que dice mucho de su carácter y de su cultura enófila.
Ha sido una grata sorpresa para mi descubrir este lugar de Burlada, por lo tanto desde La Guarda de Navarra animo a que se visite y se disfrute de un espacio peculiar en ese entorno urbano.
Como me dijo una vez Peter Drucker mientras mezclábamos con Coca Cola un Grange de 1951, “Donde hay una empresa de éxito alguien tomo alguna vez una decisión valiente”.

8 comentarios:

SobreVino dijo...

Tomo nota y me pongo a buscar su ubicación en Mappy.

Espero que lo que dices de Drucker sea broma. No por la mezcla, que aparte de imaginarla empalagosilla no le pongo yo más problemas, sino porque no conocía hasta hoy a nadie que hubiera conocido a Drucker. Y menos que hubiera compartido calimocho con él.

Un saludo

La Guarda de Navarra dijo...

Es broma, de vez en cuando me permito licencias que activen la avidez lectora de mis visitantes.
Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Yo me he quedado de cartón piedra y, lo siento, más por el Grange y el tremendo calimocho resultante, que por lo de Drucker.
Has conseguido sobresaltarme, sí! Yo nunca he entendido lo del calimocho, la verdad. Ya sé que es una tradición de vuestra tierra, pero ésta no la comparto. Y la sola imaginación de ésta "imaginación" tuya...bufff...
Joan

La Guarda de Navarra dijo...

Pues que sepas que la coca cola o la gaseosa es un recurso interesante cuando el vino que has comprado no cumple las espectativas previstas. También elaborar un plato cocinado con vino tiene su punto, pero a veces es mejor estropear una coca cola que un lomo de ciervo, por ejemplo.
No sabía que Drucker daba tanto juego. Buen amigo.

SobreVino dijo...

Joan,

Creo que el calimocho tiene su origen en otra tierra, cercana pero ligeramente más al noroeste.

Oí una vez la historia y parece que lo "inventaron" unos amigos en unas fiestas de un pueblo vizcaíno.

Seguro que en aquel momento no fueron conscientes de la cola que traería la bebidita de marras.

Un abrazo.

La Guarda de Navarra dijo...

En la tv "pública" vasca vi una vez un programa dedicado a la "cuadrilla" que inventó el Kalimotxo. No tenía desperdicio. De saberlo dijeron que lo hubieran patentado. Y yo, no te funde.

Olga dijo...

En mi modesta opinión, aunque sobradamente documentada a lo largo de mi ya lajana adolescencia, el kalimotxo merece la misma distinción que cualquier otro combinado o cubata con base distinta. Todo tiene su momento y ¿por qué no va a ser tan digno tomar un vino combinado con cola como cuando se hace exactamente lo mismo con el whisky, el ron, etc. etc.? No hay por qué limitarlo ni poner puertas al campo; personalmente, me parece bastante mejor opción que el "tinto de verano" (aunque igual de respetable) ...

Olga

La Guarda de Navarra dijo...

Para mi siempre será un recurso. De todas formas indago en la herida. Como los cubatas o combinados, mejor con güiski, ron o ginebra buenos que con garrafón. Aunque son muchos los que opinan que el mejor Kalimotxo es con mal vino. Pues pá ellos. El mal vino ni en caracter.