sábado, diciembre 02, 2006

Vino del cuerpo


Desde que vi la fotografía “Vinos con cuerpo” (3º premio en el Primer Concurso Fotográfico Fiesta de la Vendimia de Rioja Alavesa) en la revista Berberana pensé como Chiquito, ¿comoor?
¿Qué hace una copa como tú en un sito como ese?
Si todos nos afanamos en sujetarte, con tacto, de la base o del tallo para no calentar el preciado vino que reposa en tu interior, ¿quién ha osado meterte ahí?
Hay lugares donde no se puede entrar, mejor dicho, donde tu no deberías entrar.
Quizás el vino estaba muy frío o el día muy cálido. Tal vez tu dueña era hacendosa de manos ocupadas. Pero creo que nada disculpa haber terminado de esa guisa.
Cristal noble, transparente, tallado de Rioja Alavesa. Recipiente necesario para el disfrute del vino, con todos sus sentidos. Desde hoy reconozco que tu capacidad desborda pasiones y que tu meta es infinita.
Viéndote erguida y paciente, esperando los sorbos reparadores comprendo la envidia que despiertas a todos los seres, animados e inertes.
Nunca presencie, a la vista, vino joven tan brillante. El resto de la cata se obvia pues no se deben meter las narices donde a uno no le llaman, y menos degustar a temperaturas inadecuadas. Aunque lo imagino afrutado, redondo, dulce y nada astringente, no necesitaba mas botella.
Termino como dijo Henry F. Amiel: “Mira dos veces para ver lo justo. No mires mas que una vez para ver lo bello”

2 comentarios:

Calamar dijo...

Ja,ja,ja Eres un genio La Guarda!!!

La Guarda de Navarra dijo...

¡Y que tu lo leas!