sábado, mayo 20, 2006

Laguardia y sus Puertas







Son cinco puertas, las de Laguardia, y cada una tiene un morador y guardián.
Al nordeste la puerta de Santa Engracia con San Antonio bajo su arco. Conforta y produce esperanza el paso por esta puerta. La imagen del enorme castaño calma el espíritu del viajero y un banco de piedra agradece con su frescura a quien en él descansa en épocas de canícula, como bien decía el señor Ángel, mi abuelo.
Por el este, la de Carnicerías cuya Virgen del Carmen, como Estrella del Mar, dirige nuestro rumbo en el inmenso océano de la vida. Los geranios perfumados, un ambiente sombrío y acogedor, con un pasaje bajo el ayuntamiento antiguo que permite llegar al centro de todos los laguardienses, la Plaza Mayor, símbolo de fraternidad y convivencia.
En el sureste, la de San Juan con el santo de mismo nombre. Alegoría del principio y el fin. Patrono del pueblo al comienzo del verano y donde acudimos, con música y fuegos de artificio a despedir agosto. La puerta más alta y la única que admite el tráfico no peatonal. Espacio natural donde anidan las cigüeñas, revolotean las palomas, y en las acacias, anidan y trinan los jilgueros.
En el sur, es la puerta del Mercadal la que abre el muro y la Virgen de la Inmaculada quien la guarda. Cerca la Rachuela, el barrio de la Judería. Es la menos transitada pero la más vecinal. El paseo de la Barbacana refugia a quienes buscan los beneficios del sol y el abrigo del norte.
Por ultimo, al oeste la puerta de Paganos habitada por un Cristo de bella imagen y unas abejas que eligieron vivir cerca de Él para nutrirle de dulce miel y no vinagre. Portal luminoso y ventoso, confluencia de los paseos de Los Sietes y El Collado, y balcón privilegiado al mar de viñas.
Cuando un laguardiense deja su pueblo no tiene que abrirlas, tampoco cerrarlas. Siente la pena del adiós, solamente una mirada a la hornacina bastará para alegrarle el corazón. Podría persignarse, pero no está de moda. Mueve los labios pidiendo que le reciban y permanezcan abiertas cuando regrese. Se queda sin la protección de calles y muralla, sale extramuros. Vaya donde vaya anhelará un pronto regreso.
A la vuelta, al divisar Laguardia, la emoción empequeñece el alma y un nudo doble, marinero, de garganta y estomago, aprieta. Ascender por las empinadas cuestas redobla en el pecho. Pero entrar por cada puerta reposa el animo, sientes felicidad y sosiego, el retorno al regazo maternal.
Fueron respiraderos del pueblo durante muchas vendimias y a través de ellas compartimos con el mundo nuestro aroma a vino.
Laguardia, con su origen militar y defensivo, protegía sus murallas y vigilaba los accesos por estos portones.
Puertas de entrada y de salida, siempre abiertas. Que jamás se cierren.
Puertas que, por los siglos, dejen salir.

6 comentarios:

jorge dijo...

Muy bonita descripción sobre las puertas que dan acceso a esta villa amurallada de Laguardia.
Aunque en alguna ocasión, deberían de cerrarse, debido a las corrientes de aire y turbulencias que ocasionan al permanecer siempre abiertas.
Un saludo

La Guarda de Navarra dijo...

No te preocupes por esas turbulencias, creo que tu no te vas a despeinar. Gracias por seguir leyendo este blog.

Anónimo dijo...

Esto de Laguardia es en Pontevedra...¿no?

Por cierto espero que las cerraduras estén maestreadas porque si no menudo fajo de llaves.

Anónimo dijo...

Vale que ya se que es casi La Rioja y hasta casi Navarra, esperemos que siga asi...
y traeme las viñas que a este paso no vendimiamos.

Anónimo dijo...

Ahora en serio me he leido todo tu blog, comentarios incluidos,y esta muy bien, tienes articulos "técnicos", que para profanos como yo nos vienen muy bien y "relatos, historias, comentarios, cuentos,elucubraciones, comidas de coco o desbaríos en general", ya ves que no se muy bien como definirlos, pero entretienen mucho y nos ha descubierto que teniamos un poeta en casa, o eso, o le pegas a algo, no te voy a preguntar que es lo que fumas por no ponerte en un compromiso, ni que bebes porque es obvio. Pero esta bien desarrollar y dar salida a la creatibidad, no da de comer pero entretiene, a ti y a nosotros.

Y cuando quieras hacemos una cata en casa, tu veras lo que traes.

La Guarda de Navarra dijo...

Agradecido por tus comentarios. La cata cuando quieras. Pide, soy todo oidos.