martes, junio 06, 2006

Aclarando con citas celebres


Como son muchos los que opinan que al relatar “Fantasía Enológica” perdí algo el norte, voy a hacer mía una frase de Eurípides para explicar el desenlace de mi fugaz aventura.
“Donde no hay vino, no hay amor”.
Seguí el sabio consejo de mi amigo Euri y así evitar malas influencias. No puede ser digna de mi compañía una dama que no disfruta con una buena copa de vino.
Recordé a Gustav Mahler cuando decía,"Un vaso de vino en el momento oportuno, vale más que todas las riquezas de la tierra.", yo añado que despreciar una copa en determinados momentos es casi un acto de insolencia. Si para colmo alguien no sabe degustar la más sana e higiénica de las bebidas (Louis Pasteur), considero que su existencia queda reducida a la meditación y la vida contemplativa. No al rezo, por que monasterios y conventos son artesanos de buenos caldos y alimentos casi pecaminosos.
Espero que la aclaración haya satisfecho vuestra fidelidad como lectores y hayáis entendido el profundo rechazo que me infringió tan agradable mujer al negarse a compartir el vino de Laguardia.
Nicanor Parra dijo en su día, "El vino cuando se bebe con inspiración sincera sólo puede compararse al beso de una doncella."
Solo le faltó puntualizar el tipo de vino que le infundía esa sensación por que os puedo recomendar varios vinos cuyo beso recuerda más al de un camello.
Otro personaje cuyos consejos conviene tener en cuenta, por el bien que legó a la humanidad, es Sir Alexander Fleming. "Si bien la penicilina cura a los hombres, el vino les hace felices". No discuto un ápice su apreciación aunque me gustaría que el vino también se tomara por prescripción facultativa.
Para terminar un deseo escrito por Federico García Lorca, al que algunos se empeñan en desenterrar sabiendo que vive en cada una de sus letras.
"Me gustaría ser todo de vino y beberme yo mismo."
Ni Narciso hubiera definido mejor el amor hacia algo.

2 comentarios:

Olga dijo...

Creo que no lo hubiera hecho nunca, pero después de leerte he de decir que ni se me pasará por la imaginación rechazar una invitación a un buen vino. Y digo a un buen vino; el malo continuaré rechazándolo aun a riesgo de parecer insolente.

La Guarda de Navarra dijo...

Sabía que eras una persona inteligente.
Sobre seguir rechazando vinos malos es algo que toda la ciudadania debería realizar, y si no tomarlo como un acto de desobediencia civil, así evitaremos la proliferación de bodegas mediocres que pretenden ganar su nicho de mercado con bajos precios, algo licito, pero disminuyendo la calidad.