jueves, octubre 04, 2007

Celler Cecilio 2005, Priorato.


Como hace unos días que no escribo voy a celebrar el retorno con un buen vino joven de la D.O.C. Priorato. Joven, sin madera. Joven, con hechuras de hombre, y caballero, por sus formas.
Lo elaboran los de Celler Cecilio S.L. en Gratallops, Tarragona, España.
Las variedades que componen su extraordinaria finura son un 40% de garnacha, un 20% de cabernet sauvignon y un 40% de cariñena.
Su crecimiento sobre la conocida licorella, terreno pizarroso, y el clima colaboran para la consecución de este vino que a pesar de su juventud ha sabido ganarse mi confianza y mi mas profunda admiración.
Celler Cecilio 2005.
A la vista aparece como un cereza intenso, capa media alta, con ribete cardenalicio y reflejos azulados. Lagrima densa, patas largas que tintan la copa. Atractivo.
En nariz es franco y potente. Balsámico, fresco a pesar de sus 14 grados, mineral y especiado. Muy aromático, encontrando regaliz, fruta roja, grafito y notas vegetales.
La boca es muy amable y amplia. Tiene largura y un cuerpo medio. La acidez es alta pero sin destacar en el conjunto, los taninos redondos y un amargor claro y concreto.
Lo encuentro muy equilibrado, bien estructurado e incluso elegante.
Ha acompañado a la perfección a un riojano plato de lomo con pimientos. ¡Enorme!
La Guarda de Navarra lo quiere compartir y recomendar a pesar de que el mercado de los jóvenes parece condenado a la extinción por culpa de un público ignorante que solo entiende de crianzas- o sucedáneos- y donde los bodegueros se ven obligados a disfrazarlos de robles o semicrianzas para poderles dar salida de la bodega.
Cuanta ineptitud, cuanta falsa sabiduría y que poco conocimiento.
¡Pues que les den! Para mi los quiero todos y de todas las denominaciones. Vinos sin aditivos, ni colorantes. Frescos, alegres y, sobre todo, sinceros.
¿Quién me sigue?

2 comentarios:

J. Gómez Pallarès dijo...

Yo te sigo!!! Aunque el Cecilio no siempre me haya dado grandes momentos (los malos, sobre todo, relacionados con la madera, claro!), este joven es bueno, bueno, y si ha reposado algo en botella antes de la degustación (como es el caso), pues mejor.
Me gusta esa definición tuya: aquí no hay ni trampas ni cartón, la fruta algo reposada, la tierra, una buena vinificación y a beber.
Saludos!
Joan

La Guarda de Navarra dijo...

Gracias Joan por seguirme. El sentimiento es mutuo.
Un saludo.