domingo, noviembre 16, 2008

III Salón del Vino de Pamplona en Cella Vinarium

El sábado Vinarium volvió a ser una fiesta.
Cientos de aficionados disfrutaron de las treinta y cinco bodegas llegadas de varios puntos de España.
Jóvenes apasionados por el vino, jóvenes de ambos sexos, que durante todo el día motivaron a las bodegas con sus ansias de probar y conocer.
De alguna manera son el futuro del vino y Vinarium, me cuentan, los va a cuidar como su más preciado tesoro. Ni lo dudéis mientras permanezca en pie.
Luego, como siempre y como viene siendo habitual, se echo en falta a los mismos. Ya se sabe, con certeza, que Cella Vinarium no es la vinoteca del consejo regulador. Se entiende que los divos, divas, expertos, divinos del vino, instituciones, representantes de colectivos que algo tengan que ver con el vino y demás prole deben descansar el fin de semana, pero también es una gran oportunidad de apoyar con su presencia el buen hacer y el tesón de las bodegas navarras que participaron en el evento, quienes por cierto también, quizás, hubiesen preferido acompañar a sus familias y aparcar el trabajo unas cuantas horas.
No importa, el próximo año se celebrará el IV Salón del Vino de Pamplona y podrán resarcir su desidia y falta de interés.
Tal vez desconocían que el acto iba a ser cubierto por algún canal de TV local y que publicaciones forales les inmortalizarían per sécula seculorum. Lo dicho, tendrán otra oportunidad el año que viene.
Hecho el inciso es de destacar la presencia de bodegas navarras relativamente jóvenes y de producciones que permiten aplicar mimo y cariño en las vinificaciones: Viña Anitz, Ozalder, Valdelares, Urabain, Azul y Garanza, Viñedos y Crianzas R. Reverte y Tandem, entre otras.
De La Rioja: Viñedos Fin de Siglo, Vallobera, Sierra de Cantabria y Marqués de Cáceres.
De Albacete: Santa Margarita.
Ribera del Duero: Pérez Pascuas – Viña Pedrosa.
Cigales: Hiriart.
Priorato y Montsant: Clos Figueras y Laurona.
Cavas Nadal y Parató.
Somontano: Viñas del Vero.
Jerez: Bodegas Emilio Hidalgo.
Cariñena: Bodegas Añadas – Care.
Más de Navarra: Marco Real, Camilo Castilla, Castillo de Monjardín, Irache, Grupo Domecq, Marqués de Montecierzo. Fernández Arcaya, Nekeas, Valcarlos, Palacio de Sada, Alzania, Pagos de Araiz, Inurrieta, Albret y Príncipe de Viana.
Y por último de Francia llegaron dos borgoñas, blanco y tinto de Saint Romain, Alain Grass, que mostró DeVini.
Como podéis imaginar el ambiente fue fantástico, los vinos magníficos para cada paladar, las bodegas generosas en tragos y explicaciones, la organización inmaculada y el día inolvidable.
¡Quien estuvo os lo puede contar!

lunes, noviembre 10, 2008

Terran de Vallobera 2006


Hagamos una parada en la rutina diaria y disfrutemos de una de las sorpresas más agradables que he encontrado en los últimos días.
Javi San Pedro Ortega se aprovecha de la bondad, y de la sabiduría paterna, para lograr a sus veinte años este vino con un carácter y una expresividad extraordinaria.
Cuenta con la gran ventaja de una excelente selección de las uvas y la utilización de los mejores elementos en su elaboración, pero son muchos los que ni así son capaces de destacar en el panorama enológico nacional.
Javi, para mi, ya destaca y despunta con este Terran que desde la etiqueta obliga a prestar una atención especial.
Nace de las Bodegas Vallobera, en Laguardia, Rioja Alavesa, España.
Se elabora, dicen, con Tempranillo cien por cien y permanece en barrica de roble francés durante más de catorce meses. El 2005 se combinó también con americano.
Terran de Vallobera 2006.
A la vista, y con la mariquita todavía golpeando el hipotálamo, se muestra con un precioso e intenso color cereza y un ribete entre aframbuesado y violeta. Matices ambos de su juventud. Atractivo, con lágrima densa.
Nariz con mayúscula intensidad y franqueza, donde los aromas frescos y frutales matizan el perfecto ensamblaje con la madera.
Yogurt de fresa, caramelo de cubalibre, frutos secos como el almendruco, deliciosos torrefactos sobre un fondo mineral. Armonía interior.
Muy elegante en boca. Sabroso con una largura reseñable. No avasalla sino todo lo contrario, permite beber y se deja beber.
Fresco, bien estructurado, carnoso y con un ligero amargor final se encuentra en el inicio de su vida y se acabará apaciguando en botella.
La Guarda de Navarra quiere recalcar la elegancia y la finura del Terran tanto en boca como en nariz. Se aleja, por su modernidad, de potencia y concentración a pesar de su aspecto.
¡Las apariencias engañan!