domingo, enero 06, 2008

IEC#7. Mi vino destacado de la Navidad 07

Hubo dudas pero al final la suma de sensaciones y la lógica inclinaron la balanza.
Para esta edición de IEC#7, Vadebacus planteaba, con acierto, escribir un post sobre los vinos destacados de esta Navidad.
Champanes franceses, rosados y no, Riojas de elegante poder, Riberas de ensueño, Cavas para recordar, PX, y otros blancos, rosados y tintos españoles, y foráneos.
Para no aburrir al personal y de paso dejarme material para posts siguientes, todo sea dicho, decidí cambiar el tema de esta IEC: Solo uno debía ser el elegido.
¿Qué vino produce más sensaciones por segundo en vista, nariz y boca? ¿Cuál es el vino que mejor refleja el carácter de su creador? Esplendido, sincero, noble, amable, humilde, elegante, serio pero simpático, tenaz, original, atrevido, intenso, paciente, honesto y sereno.
¿Donde buscar la expresión más rotunda, natural y excepcional de una variedad autóctona? ¿Cuantos vinos te mantienen en vilo cuando salen al mercado? ¿Qué vino puede producir tanta pena cuando la última gota resbala por el cuello de la botella? ¿Cuantos vinos son capaces de consensuar y maravillar a tantos paladares diferentes? ¿Cuál es el vino que ofrece tanto por tan poco?
Podría seguir cantando y contando las excelencias de este blanco, uno de los mejores vinos del Universo, para mi humilde opinión.
Si señores, hablo del Albariño Do Ferreiro Cepas Vellas.
La añada 2006, embotellada hace tres meses, más o menos. Apertura prematura, pero es irresistible guardar seis botellas, mirarlas, tocarlas y no descorchar alguna. Pasarán meses hasta la siguiente. Lo prometo.
La cata mientras me mantenía abrazado a la etiqueta, cosido a ella, fue la siguiente.
En vista nos sorprende su extraordinario color amarillo dorado con reflejos verdosos. Limpio y brillante, permitiendo intuir su cuerpo, su densidad. Glicérico.
Nariz aromática de gran intensidad y de perfecta evolución. Éxtasis en la pituitaria. Complejidad y elegancia. Inmensa frescura. Matices florales, hierbas aromáticas, fruta blanca y tropical. Cítricos. Notas amieladas. Dulzura y recuerdos salados del mar cercano.
Boca amable, intensa, fresca, amplia y rica en matices. Largura infinita. Graso, sabroso, carnoso, potente, sedoso y muy varietal. Dulce, salino y sutilmente amargo. Perfectamente equilibrado.
La Guarda de Navarra, recordando a un blog amigo, recomienda este vino y propone probarlo, al menos, una vez en la vida.
¡El Vino de cada Navidad y de cada día!





Y todavía les debo a Gerardo y a su familia unos cuantos artículos de nuestra estancia con ellos el pasado mes de julio. Por que Galicia con ellos da para más de un blog. De ahí proceden las fotos.

3 comentarios:

Sobre Vino dijo...

Excelente elección que suscribiría sin costarme ningún esfuerzo :-)

Saludos.

J. Gómez Pallarès dijo...

Bien, privilegios de quien tiene contacto directo con el productor!!! 5 botellas, 5, quedan en tu bodega del 2006: bien está saberlo!!!
Bromas aparte, excelente elección para un vino que en un par de años o quizás menos,e stará ya en un momento álgido. Ahora es sensacional pero lo que puede dar...
Saludos
Joan

Carlos Rodriguez dijo...

Como he dicho en mi articulo de esta IEC7 yo ya no añado nada más a todo lo dicho, simplemente que es con seguridad uno de los mejores vinos de este pais. Una delicia.
Saludos